El aborto es un derecho constitucional en Francia

Francia es el primer país del mundo que protege explícitamente en su Constitución el derecho al aborto. Los diputados y senadores, reunidos en sesión conjunta, adoptaron de forma mayoritaria la inscripción del aborto en la Constitución, una reforma que consideraron «histórica».

El Parlamento votó a favor de modificar la Constitución de 1958 para consagrar la «libertad garantizada» de las mujeres a abortar. Según las encuestas, alrededor del 85% de la población apoya la reforma.

Antes de la votación, el primer ministro, Gabriel Attal, afirmó ante el Parlamento que el derecho al aborto seguía «en peligro» y «a merced de quienes toman las decisiones» y por ello justificó el esfuerzo del gobierno para protegerlo.

El proyecto, impulsado por el presidente Emmanuel Macron para preservar ese derecho amenazado en otros países, contaba con un gran respaldo popular y obtuvo apoyos de todos los partidos políticos, sin reservas en la izquierda y más condicionados en la derecha y extrema derecha.

Solo 72 diputados votaron en contra de esta reforma que convierte a Francia en el primer país que constitucionaliza el aborto, una reforma que pretende inspirar a otros y servir de base a la lucha de las mujeres en todo el mundo, según indicó el primer ministro, Gabriel Attal.

Macron anunció una gran ceremonia el próximo viernes, coincidiendo con el día internacional de los derechos de las mujeres, frente al Ministerio de Justicia, donde por primera vez en la historia el público podrá asistir a la promulgación de una ley por parte del presidente.

Rechazo del Vaticano al aborto en Francia

 

Este lunes, en vísperas de que Francia vote una reforma para proteger explícitamente en su Constitución el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, el Vaticano reiteró su rechazo a la medida.

«En la era de los derechos humanos universales, no puede existir un ‘derecho’ a suprimir una vida humana», afirmó en un comunicado la Academia Pontificia para la Vida, el organismo del Vaticano que se encarga de las cuestiones de bioética, apoyando la postura que sostienen los obispos franceses.

 

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